Hoy ocho de diciembre, día de la Inmaculada Concepción (y ya que estamos felicito a las se llamen así), la tradición dice que es el momento de proceder a la decoración navideña de hogares y lugares varios.
Aprovechando la inauguración de una
macro tienda de chinos en la que hay de todo lo habido y por haber, me agencié un
arbolito la mar de cuco para entretenerme por la tarde en montarlo.
Después de mucho buscar por la casa, encontré por fin el portal de belén comprado años ha, en esta ocasión en las antiguas tiendas de todo a cien. Como se puede comprobar, no escatimo en gastos en cuanto a decoración navideña se refiere.
Os enseño una fotito de la estampa navideña en cuestión, recién sacadita y colocada de la caja. Sí, ya sé que pensáis que es cutre, pero no se le puede pedir más a los 12 euros que creo que me costó.

Entre esta foto y la siguiente, es evidente que ha pasado algo.

Simple y llanamente es el tsunami que tengo en casa por lorita.
A Tica no le ha gustado nada el escenario y lo ha dejao patente.
De momento al árbol no se ha acercado, por lo que intuyo que le ha molado mucho.
En fin, intentaré que las figuras se mantengan como deben estar el mayor tiempo posible.
Con lo buena que parece...