jueves, 23 de diciembre de 2010

¡Felices Fiestas!


Mis mejores deseos tanto para estos días, como para los del año que vamos a comenzar.



martes, 14 de diciembre de 2010

Contra el racismo navideño 2


Desde hace una semana aproximadamente, volvemos a tener invasión de papa noeles y reyes magos allá donde miremos.

Y como cada año, desde mi casa, también se ven dichos adornos en ventanas como la imagen que podéis ver a continuación.


Baltasar el último para variar y sigue con la misma fatiguita de todos los años (podéis comprobarlo aquí), pero es que en esta ocasión no sé qué le ha pasado a el rey Gaspar. Como sabeis, es mago y como tal, escala como le da la real gana, boca abajo y con su capa dificultando la labor de ascenso del pobre Baltasar.
Ni me imagino el año próximo con lo que nos sorprenderán. Pero seguro que Baltasar, estará como siempre, el último. No me gusta nada este racismo que se traen los reyes magos

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Espejo, espejito...

Sé que después de esta entrada, pasaré a formar parte del colectivo friki de este país, pero no tenía más remedio de agradecerle de alguna manera a Malatesta el detalle de haberme dado el capricho.

Los que me leéis sabréis mi afición por el maquillaje. De un par de neceseres, pasé a ocupar una cajonera donde meter mis potingues (y no descarto de la idea de hacer un blog sobre éstos), y de ahí a hacerme un rincón en la casa d0nde colocar el tocador, que por cierto es de Ikea y está genial, ya que no ocupa mucho sitio. El caso es que lo he tenido sin espejo durante un tiempo y la pared me lo pedía a gritos.

Apenas veía con el espejo de mesa, que aunque lleva la luz incorporada es muy blanca. Tan blanca, que mata los colores y corría el riesgo de salir a la calle como Carmen de Mairena.

Estuve mirando on line los precios de los espejos de camerinos, con sus lucecitas incorporadas y no bajaban de trescientos euros, así que recurrí al espadachín que no le disgustó mucho la idea de ponerse manos a la obra. Es un cielo.

El resultado es éste.



Ahora me siento como una estrella del "jolibú" cada vez que me miro al espejo.